El desperdicio de alimentario perjudica al clima, al agua, a la tierra y a la biodiversidad. Los costes económicos también son un problema grave. 2.6 billones de dólares anuales, incluyendo 700 mil millones en costes ambientales y 900 mil millones en costes sociales, según la Food and Agricultura Organization (FAO).

Cada año, los alimentos que producimos, pero no ingerimos, consumen un volumen de agua equivalente al caudal de Volga (ocho mil metros cúbicos de agua por segundo). Los alimentos desperdiciados son responsables de añadir 3 300 millones de toneladas de gases de efecto invernadero a la atmósfera del planeta. ¿Sabías que un tercio de todos los alimentos son desperdiciados? El 54 por ciento del desperdicio de alimentos se produce en etapas iniciales de la producción, manipulación y almacenamiento (etapas de desarrollo).

  • Problemas técnicos
  • Mala gestión para el almacenamiento
  • Refrigeración
  • Transporte
  • Una pésima gestión de logística y recursos

El otro 46 por ciento del desperdicio se produce en etapas de procesamiento, distribución y consumo de alimentos. Sin olvidar la carencia de infraestructura en países subdesarrollados para hacer llegar los alimentos en buen estado hasta los consumidores.

La pérdida de alimentos conlleva el desperdicio de recursos utilizados en la producción, como tierra, energía e insumos. Por lo tanto, lo que produce comida que no va a ser consumida supone emisiones innecesarias de C02. Estas contribuyen al calentamiento global y al cambio climático.

Distopía alimentaria

Según datos de la FAO, en 2016 se desperdiciaron 1 300 millones de toneladas de alimentos. El 30 por ciento de los cereales, entre el 40 y 50 por ciento de las raíces, frutas, hortalizas y semillas oleaginosas, el 20 por ciento de la carne y el 35 de los pescados.

El 6 por ciento de las perdidas mundiales de alimentos se dan en América Latina y el Caribe, esta región pierde alrededor del 15 por ciento de sus alimentos disponibles. Con todos estos alimentos desperdiciados en la región se podrían alimentar a más de 30 millones de personas  (el 64% de quienes sufren hambre en la región).

El desperdicio de alimentos genera aproximadamente el 8 por ciento de todas las emisiones de gases de efecto invernadero ocasionadas por el hombre. Solo en Estados Unidos, la producción de alimentos desperdiciados genera el equivalente en gases de efecto invernadero a 43 millones de automóviles.

75 por ciento de la gente que vive en la pobreza y padece de hambre depende de los recursos agrícolas y naturales para vivir. Por lo tanto, es indispensable innovar en soluciones vanguardistas y accesibles para una gestión sustentable en la producción agrícola.

desperdicio alimentario

El desperdicio, el cambio climático y tu alimentación

Según la FAO, hay que aumentar la producción de alimentos un 60 por ciento para mantener el ritmo del crecimiento demográfico. Por lo tanto, si no concientizamos ni cambiamos esta cultura desperdiciadora de alimentos, le restamos muchos años de vida al planeta. Se esfumaría la esperanza de mitigar el cambio climático. Según la International Plan Protection Convention (IPPC), el declive de rendimiento de cultivos podría ser del 10 al 25 por ciento de aquí al 2050 por el cambio climático.

También se prevé que el aumento de temperaturas reduzca las capturas de las principales especies de peces en el mundo en un 40 por ciento. El cambio climático puede hacer que las enfermedades transmitidas por los alimentos pasen de una región a otra, amenazando la salud pública de formas nuevas.

Compra más frutas feas y mide tus compras

Según la FAO los niveles más altos de desperdicios en las sociedades ricas se derivan de una combinación del comportamiento de los consumidores y la falta de comunicación en la cadena de suministro. Los consumidores no logran planificar sus compras, compran en exceso o reaccionan exageradamente a las fechas de caducidad.

Las normas estéticas y de calidad llevan a los minoristas a rechazar grandes cantidades de alimentos perfectamente comestibles. El despilfarro de frutas por su estética o apariencia contribuye de manera significativa al despilfarro de agua en Asia, Europa y Latinoamérica. Todos queremos llevar calidad y frescura a nuestros hogares, pero hemos llegado al punto crítico que nadie quiere ver. Mejor comida fea en casa, que comida y agua imaginarias. Los cultivos no se riegan con Coca Cola.

desperdicio

¿Todo está perdido?

La situación es crítica, pero se proponen soluciones esperanzadoras. En un caso de excedente de alimentos, se recomienda la reutilización dentro de la cadena alimentaria humana, la búsqueda de mercados secundarios o la donación. Si los alimentos no son aptos para el consumo humano, la siguiente mejor opción es usarlos para alimentar ganado.

Cuando no es posible la reutilización, debe intentarse el reciclaje y la recuperación. Algunas opciones son la digestión anaeróbica y compostaje, recuperación de energía y nutrientes de los residuos de alimentos.

Tanto el sector público como el privado deben de aumentar las inversiones para hacer frente a estas deficiencias. Así lograrán seguridad alimentaria y mitigación al cambio climático, erradicando la degradación del suelo y la erosión de la biodiversidad.

Se debe reutilizar y desarrollar mercados para los productos que normalmente no entran en la cadena alimentaria.

Se tiene que brindar protección a donantes de alimentos en caso de que los productos cedidos de buena fe provoquen algún tipo de enfermedad.

Una última oportunidad

La situación no parece muy prometedora. Es una lástima que el legado más evidente que nos están heredando los mayores sea un mundo agonizante. Pero está en nosotros los jóvenes intentar un cambio, no en las próximas generaciones. Si fallamos hoy, como todos se han empeñado en hacerlo, no van a existir las próximas generaciones.

Tenemos una sola oportunidad de solucionar esto, nuestros antepasados lo han intentado, pero no es un misterio que fallaron rotundamente. Pasan la batuta de desgracia en desgracia, de excusas y más excusas, mentiras, negativas, números rojos y fallas. Los intereses de la minoría están afectando y comprometiendo el futuro de la mayoría. ¿Te vas a quedar de brazos cruzados?

Es importante saber que cuando llegue nuestro turno, que es hoy, si fallamos de nuevo, no va a existir un predecesor ni un futuro ni una última oportunidad. Tomamos las medidas necesarias o nos extinguimos.

El primer paso es que la opinión pública reconozca el problema.

Por Arturo Fragozo │

Referencias

Banco Interamericano del Desarrollo. (2016). “El desperdicio de alimentos y su impacto en el medio ambiente”. 2020, de BID, recuperado de: http://blogs.eltiempo.com/bid/2016/08/30/el-desperdicio-de-alimentos-y-su-impacto-en-el-medio-ambiente/

Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. (2020). “El Cambio Climático y tu Alimentación: 10 datos”. 2020, de FAO recuperado de: http://www.fao.org/news/story/es/item/356925/icode/

Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. (2020). “Que pueden hacer gobiernos, campesinos, las empresas alimentarias y usted: frente al desperdicio de alimentos”. 2020, de FAO, recuperado de: http://www.fao.org/news/story/es/item/196445/icode/

 

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