El uso de las herramientas tecnológicas para compartir víveres en este provisional encierro es la cara opuesta de los acaparadores de comida.

encierro

Crónica de un encierro anunciado

Generalmente lo negativo tiene mejor prensa y más difusión que lo positivo. Aunque es oficial que, salvo para lo más estrictamente necesario, tenemos que permanecer en casa. También es cierto que en México hay un importante almacén de comida para abastecer a la población mientras el COVID-19 se controla.

Eso, por un lado. Por el otro, las asociaciones nacionales de productores de pescado, frutas, verduras, carne y lácteos se han pronunciado. Dado que son uno de los pilares del sustento, continuarán, con las medidas pertinentes, su labor durante la contingencia.

No es necesario ser antropólogo, sociólogo o psicólogo para saber que acaparar alimentos, o saquear supermercados, es más un síntoma de una percepción distorsionada que una decisión bien informada.

encierro

Los sectores que pueden donan de acuerdo a sus posibilidades. Slim puso 100 millones de dólares para equipo médico. Germán Larrea dio un hospital para atender a enfermos de coronavirus. Coppel cooperó con 50 millones para atender la contingencia. Los Gobiernos estatales divulgan planes emergentes de protección al ingreso. Muchas empresas como Cinemex o Cinépolis están haciendo un esfuerzo extraordinario por mantenerse en medio de la crisis.

La mano invisible

encierro

Lo que el economista escocés Adam Smith llamaba “la mano invisible”, ese impulso natural que empuja y guía a trabajadores y creadores de riqueza a cooperar mutuamente, también puede entenderse como esas estrategias surgidas sin premeditación que la gente hace a favor del bienestar propio y común.

Dado que no vivimos en la Edad Media, la solidaridad para compartir alimentos (o cualquier otro insumo) a través de aplicaciones de internet o de forma directa, son hoy más que nunca, la cara opuesta de los acaparadores de comida.

 

Juan Carlos Cruz  │

Leave a Reply